Simposium sobre estructuras de animación de la espiritualidad
Monasterio de Avellanes

La Casa de Espiritualidad del Monasterio de Avellanes (España), ha organizado un simposium sobre estructuras de animación de la espiritualidad marista. Esta realización forma parte del programa para celebrar los 100 años de la presencia marista en esta casa. Se han reunido, del 17 al 21 de mayo de 2010, 40 hermanos y laicos de los cinco continentes representando a 15 provincias del Instituto. La invitación ha sido cursada por la Provincia marista de L’Hermitage, con el apoyo del Superior general y su Consejo y la comunidad marista que reside en esta casa.
Este simposium responde a la llamada insistente de los tres últimos Capítulos generales que insisten en crecer en espiritualidad y conversión. La convocatoria ha sido dirigida a todo el mundo marista para tomar conciencia de la realidad existente en este campo y para reflexionar juntos, e intuir caminos de colaboración respecto a la animación de la espiritualidad marista.
El marco del encuentro ha sido la casa de Avellanes, un lugar lleno de paz y tranquilidad rodeado de una naturaleza hermosa donde la vista se pierde en horizontes lejanos. En sus claustros resuena la presencia de muchos hermanos que han vivido sus años de formación en este lugar. El cementerio, recién remodelado, con los restos de los hermanos que nos han precedido. La Iglesia en donde
reposan los restos de un buen grupo de hermanos mártires. Los caminos y las ve- redas rememoran las historias de tantas personas que han gestado aquí su sí más generoso a Dios.
La metodología que ha guiado los trabajos del simposium ha sido la del ver - juzgar - actuar.
Durante el momento metodológico del “ver” los participantes han compartido experiencias significativas que se están realizando en algunos lugares como los ejercicios espirituales en la vida corriente, el proyecto NUDO de las Teresianas, los IDEM (Itinerarios de Espiritualidad Marista) de la Provincia Compostela y la experiencia de la comunidad de Avellanes. Así mismo se ha hecho un análisis de las estructuras maristas existentes para la transmisión de la espiritualidad a los hombres y mujeres del siglo XXI. Se ha comprobado que en las Provincias existen variadas estructuras de trasmisión de la espiritualidad marista, pero algunas ofrecen encuentros ocasionales sin darles seguimiento posterior, sin provocar procesos. La espiritualidad marista pasa por el camino de la solidaridad y de la misión. Necesita de comunidades que sean auténticas escuelas de oración y de espi- ritualidad. Requiere estructuras sólidas y un apoyo en todos los ámbitos provinciales para animar la espiritualidad.
La primera parte del simposium se cerró con la ponencia del P. Ramon Prat: “Malestar y esperanzas de nuestro tiempo: la serenidad luminosa.”
El momento metodológico destinado a “juzgar” se inició con la ponencia de Asunción Codes, religiosa teresiana: “Criterios pastorales que hay que tener presente para favorecer hoy la espiritualidad”. En su intervención insistió en que hay que
educar la interioridad humana, hacer el camino o itinerario personal, educar en los nuevos espacios o escenarios para la experiencia de Dios y mirar a Jesús. Hay que estar donde se ve y se oye a Jesús, entre los “amigos de Dios, heridos del mismo mal”.
A la hora de aterrizar en el “actuar” se propusieron diversas iniciativas, como crear una red de casas de espiritualidad marista que tengan una comunidad que acoge y acompaña experiencias significativas y que a la vez elaboren y compartan materiales al servicio del Instituto. Crear en cada provincia un “centro de espiritualidad marista”, propiciar una red de (casas... centros... equipos...) de espiritualidad a nivel de todo el Instituto. La creación de un equipo-comunidad de animación a nivel de la provincia. Fomentar los ejercicios espirituales maristas en la vida ordinaria. Proponer itinerarios de espiritualidad marista, etc.
Los dos Consejeros generales presentes en el simposium, Josep Maria Soteras y Eugène Kabanguka, al concluir los trabajos animaron a los asistentes a proseguir el camino emprendido en este simposium con tres desafíos: Nuestra espiritualidad es una espiritualidad con identidad propia, con horizontes y raíces que nos invita a la visión global y vinculada a la misión. Y tres líneas de acción: Bienvenida la espiritualidad, pues forma parte de lo que somos y hacemos; invertir tiempo, dinero y personas para constituir lugares de referencia y desarrollarla en RED, juntos.
La Eucaristía de clausura se celebró en la Iglesia del Monasterio de Avellanes, llena de historia y de vida, de sueños y desafíos, de hermanos y de laicos, de familias, de niños y jóvenes que lo llenan los fines de semana en nuestros días.